Historia, pintura y proceso de la obra.

Hace no mucho tuve la suerte de que alguien se puso en contacto conmigo para encargarme un oleo, y que venía con esta idea; «que refleje el espíritu de ese momento», del entierro del famoso Matías Montero.

 

-La historia de Matías Montero y su entierro.

Lo primero es informarse, y aquí comparto toda la información que he podido recopilar sobre el asunto:

Matías Montero y Rodríguez de Trujillo nació en Madrid el 28 de junio de 1913, y murió el 9 de febrero de 1934 en su ciudad.

Estudió en el colegio de los Sagrados Corazones de la calle Martín de los Heros, y al acabar, por ser miope, no pudo alistarse como marino, así que estudió en la Facultad de Medicina en la Universidad Central de Madrid, afiliándose a la Federación Universitaria Escolar.

El 9 de febrero de 1931 Matías escribe para afiliarse a las JONS tras leer La Conquista del Estado, de Ramiro Ledesma Ramos:

“Sinceramente convencido de que su ideario viene para abrir un camino salvador en la actual confusión político social, envío desde luego mi adhesión y le ruego me envíe folletos que expliquen detalladamente lo que va a ser el partido. Yo soy estudiante de Medicina y tengo 17 años, pero me falta muy poco tiempo para cumplir dieciocho años”.

En 1932 se afilia a las JONS, y el 29 de octubre de 1933 asiste al acto fundacional de Falange en el teatro de la Comedia, incorporándose al SEU y colaborando con el semanario FE, escribiendo en la sección Falanges Universitarias, destacando como de los más entusiastas militantes. Con 20 años, es ya uno de los primeros afiliados de FE.

En noviembre de 1933 nace el SEU, encabezado por Manuel Valdés, Larrañaga, Alejandro Allanegui, David Jato y Alejandro Salazar, y cuyos estatutos fueron en parte redactados por Julio Ruiz de Alda, aunque fueron rechazados por el Ministerio de Gobernación el 10 de noviembre de 1933.

Matías participó en la venta de FE por las calles de Madrid o protegiendo a quienes los vendían, lo cual era una actividad de riesgo.

En esta actividad resultaron muertos un joven que adquirió el semanario, Francisco de Paula Sampol, el 11 de enero del 34 en la calle Alcalá, el capataz del semanario, Vicente Pérez, el 27 de enero en la calle Clavel, dos vendedores heridos en Gran Vía el 3 de febrero, y otros caídos como José Ruiz de la Hermosa, Manuel Rodríguez Gimeno, José García Vara, Tomás Polo, Juan Lara, Manuel Carrión y Juan Cuéllar.

A Matías le tocó al anochecer del 9 de febrero de 1934, fue el quinto falangista asesinado:

Se despidió de su amigo Bonet en la calle Quintana, tras haber estado vendiendo el número 6 de FE, volvía a su casa (en el 3º de la calle Marqués de Urquijo 21 del barrio de Argüelles, donde, huérfano, vivía con sus hermanos y dos tías, Rafaela y Rosario) a las 14:30, y en la calle Juan Álvarez de Mendizábal le estaban esperando dos pistoleros del PSOE y las JJSS, entre los que estaba Francisco Tello Tortajada, su asesino, afiliado a UGT y perteneciente al grupo delictivo “Vindicación”.

Lo mataron de dos disparos por la espalda en el corazón, y le rematan con otros tres en el vientre.

Francisco huyó, pero en este caso el asesino fue capturado casi en el acto por el policía que lo perseguía, y el 19 de febrero es juzgado, siendo José Antonio abogado de la acusación. Fue condenado (con agravantes de alevosía, premeditación y ensañamiento) y sentenciado a 23 años y 3 meses de prisión, siendo amnistiado el 1936 por el Frente Popular.

El 10 de febrero se realiza la autopsia por el Dr. José Luis Martín de Antonio, el féretro salió del Anatómico-Forense por el portal de la calle de Santa Isabel, desde la Plaza de la Alegría, escoltado el féretro por centenares de falangistas y simpatizantes que asistieron al entierro de Matías, entonando el Yo tenía un camarada, y fue trasladado a la Sacramental de Santa María, donde fue enterrado a las 4 de la tarde.

Frente a la tumba, José Antonio pronunció un breve discurso que ha quedado para la posteridad:

«Aquí tenemos, ya en tierra, a uno de nuestros mejores camaradas. Nos da la lección magnífica de su silencio. Otros, cómodamente, nos aconsejarían desde sus casas ser más animosos, más combativos, más duros en  las represalias. Es muy fácil aconsejar. Pero Matías Montero no aconsejó ni habló: se limitó a salir a la calle a cumplir con su deber, aun sabiendo que probablemente en la calle le aguardaba la muerte. Lo sabía porque se lo tenían anunciado. Poco antes de morir dijo: “Sé que estoy amenazado de muerte, pero no me importa si es para bien de España y de su causa”. No pasó mucho tiempo sin que una bala le diera cabalmente en el corazón, donde se acrisolaba su amor a España y su amor a la Falange»

“¡Hermano y camarada Matías Montero y Rodríguez de Trujillo! Gracias por tu ejemplo”.

“Que Dios te dé su eterno descanso y a nosotros nos niegue el descanso hasta que sepamos ganar para España la cosecha que siembra tu muerte”.

“Por última vez: Matías Montero y Rodríguez de Trujillo”.

El 5 de febrero de 1938 se declaró festivo el 9 de febrero como Día del Estudiante Caído.

 

 

Y a partir de aquí recopilé todas las imágenes posibles del entierro, que afortunadamente son muchas, y alguna con gran calidad. Se pueden encontrar facilmente en Google con una simple búsqueda, también se pueden encontrar con gran calidad en el libro «Historia Gráfica de la Falange«.

 

-La propuesta

Mi propuesta es la siguiente: un momento del discurso de José Antonio Primo de Ribera ante la tumba de Matías Montero, como punto central, pose inspirada en una de las fotografías que existen del momento, rodeado de la multitud que acude al último adiós, y se pierde en la lejanía confundida con los brazos. En la mitad de la obra, la mirada de Julio Ruiz de Alda, a la izquierda, conecta con Matías, que se alza en la parte superior derecha con sus periódicos, en su eterno deber de difundir el mensaje falangista. Ya sube al cielo escoltado por sus camaradas caídos, que le esperan haciendo guardia en los luceros.

Rodeado todo de una atmósfera que una el plano terrenal con el casi divino y la eternidad de la causa.

 

-La pintura

Siempre comienzo haciendo un boceto más o menos ligero para plasmar disposición de figuras, color, luz, atmósfera, etc. Esta vez realizado digitalemente en IPad.

Boceto digital previo a la obra.

 

Una vez aprobado en este caso por el cliente, realizo un dibujo mucho más concreto y detallado, que calcaré sobre el soporte definitivo, un lienzo sobre bastidor de tamaño 33 x 46 cm.

Una vez con el dibujo sobre el lienzo empieza la mejor parte, ensuciar sin miedo con manchas, sombras, colores… para ir situando el claroscuro, los volúmenes y la luz.

Los colores que utilizo para esta obra son, para quien interese, el Tierra sombra natural nº74, Amarillo de Nápoles nº8, Blanco titaneo nº1, algo de Negro marfil nº82, Rojo goya escarlata nº32, Azul Prusia nº47, todos de la marca Goya, Amarillo de cadmio nº9, Azul cobalto nº15 y Azul ceruleo, estos últimos de la marca Winton, y por último el Rojo Mir oscuro de la marca MIR.

Primeras pinceladas.

Y tras arduo trabajo este es el resultado final, al que he incorporado un fragmento del discurso:

 

Jose Antonio Primo de Rivera en el discurso del entierro de Matias Montero.