Halloween es una fiesta yanqui que en las últimas décadas se ha implantado en España, desde las tiendas a los colegios, los programas de televisión, las discotecas o las concejalías de juventud.

El Halloween realmente existente consiste hoy por hoy en simular telarañas, agujerear calabazas, poner muñecos esperpénticos, disfrazarse de muerto, de monstruo o de enfermera zombi sexy, y hacer en definitiva (sin ser consciente) una exaltación de la muerte y la fealdad.

Un católico, que sigue la Fe verdadera, no puede participar ni defender esta aberración filo satánica pasada por el simpático filtro yanqui capitalista.

No obstante dentro del mundo disidente son muchos los que defienden esta «fiesta» por ser de un supuesto origen celta, y de algún modo difícilmente explicable «formar parte de nuestra identidad». Vamos a explicar por qué es menester combatir esta aberración.

Halloween significa All Hallows ‘evening (la Víspera de Todos los Santos). Término acuñado en el siglo XVIII.

Parece ser que los celtas celebraban a finales de lo que hoy es octubre el famoso «Samhain», que significa «el final del verano». Según se cuenta, en la noche del 31 los espíritus de los difuntos volvían a este mundo, y los vivos encendían hogueras y se disfrazaban para espantar a los espíritus que venían con malas intenciones. Esa es la teoría más difundida, aunque han pasado demasiados siglos como para estar totalmente seguro de ello, y hay quien apunta a que la celebración irlandesa estaría más orientada a las hadas, no a los muertos, y que en aquellas tierras no son comunes los relatos de almas que regresan.

Hay que señalar que los celtas no fueron un Estado homogéneo, sino un conjunto de tribus con grandes diferencias culturales entre ellas, y que muchos autores del siglo XIX, como es sabido, hicieron mucho «daño» a la percepción del pasado, idealizando e inventándose tópicos sobre las culturas pasadas.

Sobre los disfraces, pudiera ser que esta costumbre venga de la que tenían los franceses en los siglos XIV y XV para el día de Todos los Santos. En realidad, toda la parafernalia y toda la estética del “Halloween” no es más que una banalización de la estética CATÓLICA medieval y barroca relacionada con las postrimerías: La Muerte como esqueleto andante, las Danzas Macabras, las calaveras como el símbolo del paso del tiempo y de la vanidad de las glorias mundanas.

Pero siguiendo la teoría más difundida, Roma, como tantas veces hizo, copiaró el Samhaim mencionado, y con la llegada de la verdadera Fe pasó a ser la Víspera de Todos los Santos, estableciéndose en el año 835 el primero de noviembre como el día de Todos los Santos. Se llama día de Todos los Santos, porque había tantos mártires cristianos que no se daba abasto a conmemorar sus martirios, por lo que se escogió un día para celebrarlos todos, lo que hizo Bonifacio IV en el 609 al convertir el Panteón de Agripa en Santa María de los Mártires. Aunque este día se celebraba el 13 de mayo, el Papa Gregorio III (690-741) lo pasó al 1 de noviembre, en parte, puede que para que los paganos que quedaban terminasen por convertirse. No obstante, en otros lugares de la cristiandad se celebraba en otras fechas. Además, el 2 de noviembre fue escogido por el abad del famoso Monasterio de Cluny, San Odilón, en el 998 como día de la Fiesta de los Fieles Difuntos.

No obstante, concedamos que Halloween es una festividad de origen pagano, seguramente celta o irlandés, que se pasó de un modo u otro por el filtro cristiano.

La fiesta de la Víspera llegó a Norte América con las migraciones de irlandeses del siglo XIX, de 1840. Estos tenían la costumbre de agujerear calabazas para servir de iluminación, en base a una leyenda de un tipo (Jack “el Tacaño”, que terminó sin poder entrar al cielo ni al infierno portando un nabo hueco con una luz para alumbrarse) que engañó al diablo, y de esta época sería también el truco o trato, que puede que en realidad quiera recrear la persecución de los protestantes hacia los católicos en la Inglaterra del siglo XVI (en esta época los católicos no tenían derecho legal en Inglaterra).

En España, al parecer en Asturias los chiquillos del siglo XVIII iban de puerta en puerta con velas para pedir comida, y algo se haría también en Castilla cortando calabazas para simular cráneos.

Lo que está más claro, es que ya en el siglo XX, en 1921 se celebró el primer desfile de Halloween en EEUU, se popularizó a partir de 1978 por la saga de películas Halloween, y de ahí se exportó a todo el mundo colonizado de un modo u otro por los yanquis.

Actualmente, aunque de manera «minoritaria», en estos días se realizan sacrificios animales, profanación de sepulcros, rituales satánicos con hostias consagradas robadas, entre otras barbaridades.

 

Conclusiones

-Si hoy en España el Halloween lo inunda todo no es por un ansia de honrar a los muertos ni a los celtas, ni a las costumbres españolas de muchos pueblos, sino simplemente porque somos una colonia o protectorado de EEUU, y hemos comprado su «cultura». Nosotros, que buscamos la independencia de nuestra Nación y la recuperación de nuestra Cultura, debemos rechazar el paquete cultural capitalista yanqui, y por tanto, el modelo hegemónico del «Halloween» realmente existente que estos días lo inunda todo.

-De todos modos, España hoy no está poblada por celtas, sino por españoles (sin contar extranjeros y nacionalizados de papel), y aún de todos modos el sustrato étnico español no es principalmente celta (aunque lo es más o menos según la zona), y aunque sí lo fuese, ¿por qué recuperar ese supuesto Samheim nordico, y no otra festividad íbera, visigoda, fenicia o árabe?, ¿porque no hay una potencia detrás que nos haya influido a ello?, ¿recuperar supuestas festividades selectivamente según la célebre de manera totalmente desvirtuada la potencia de turno?, ¿eso es «defender nuestra verdadera identidad»? Sea como sea, no nos quiera usted engañar, no celebra el Samhaim como lo celebrarían los celtas (de ningún modo puede saberlo), usted simplemente ve pelis y come caramelos.

-Alguien que no crea en la existencia del alma, no tiene sentido que celebre el Samhain, Halloween, ni el Día de Todos los Santos, ni los Fieles Difuntos, pues no cree que algo que no existe pueda volver de un sitio que tampoco existe. Sean ustedes coherentes, materialistas.

-Si se trata de defender nuestra identidad, se ha de recalcar lo obvio: que nuestra identidad como españoles es fundamentalmente cristiana y católica, y por tanto, quien diga defender su identidad debe celebrar el Día de Todos los Santos, ir al cementerio el primero de noviembre, arreglar las lápidas previamente, poner flores, asistir a misa, y pedir por el alma de sus difuntos para que entren en el cielo. Y ya si eso, podremos aceptar el comernos una chocolatina con forma de murciélago entre la bandeja de huesos de santo, o el cucurucho de castañas asadas. Pero alguien que no cumple con SU tradición, que no pretenda hacernos creer que ver películas de miedo mientras come pizza con los amigos y caen unas copitas, con el protocolario maquillaje de zombi o vampiresa sexy, para después ir a arrimar cebolleta a una discoteca con telarañas cutres, forma parte de ese Samhaim del que habla ni de esta identidad autóctona original que dice defender.

-Muchos niños y jóvenes van estos días caracterizados a actividades, o incluso a clase, llevan disfraz de bruja a la guardería o unos cuernos de diablo al instituto. Hace unos años yo mismo llevé mi calabaza al concurso que se hacía en el instituto todos los años. Se dice que son cosas que no hacen daño a nadie y que les hace ilusión a los chiquillos. Es cierto, ¿y qué?. Como ya he mencionado, nosotros queremos descolonizarnos de EEUU, y ello implica el dejar de hacer nuestras sus ridículas fiestas como eso que llaman Halloween. Sí, no disfrace a su hijo de zombi, póngale una sudadera de un templario pateando calabazas, no le convierta en borrego desde bebé, haga de él un disidente, haga pensar a otras personas.

-Y para terminar, que seguramente usted, que está leyendo esto, ya sea defensor de Halloween o contrario a él, no sabía el 90% de lo que aquí he expuesto con el trabajo de sólo una tarde -que yo tampoco conocía antes de comenzar a escribir estas líneas- y por tanto estaba usted defendiendo o combatiendo algo que desconocía hasta este momento. Ahora puede hacerlo con conocimiento de causa, que es lo más importante, y en parte por lo que escribo estas líneas.

Así que no, el Halloween realmente existente ni es celta, ni irlandés, ni forma parte de «nuestra identidad» de españoles e hispanos católicos y disidentes, sino que más bien el Halloween realmente existente es un esperpento yanqui que hace un aquelarre dulcificado a la muerte y a la fealdad, sin ningún trasfondo espiritual, para generar dinero.

 

Webgrafía:

https://www.esquire.com/es/actualidad/a37604974/cual-es-origen-fiesta-halloween/

https://abcblogs.abc.es/protocolo-etiqueta/2016/10/31/halloween-si-es-catolico

https://as.com/tikitakas/2019/10/31/portada/1572508661_816556.html

https://asocrodrigodebastidas.wordpress.com/2018/10/31/porque-halloween-no-es-una-festividad-de-origen-celtico-sino-que-es-una-celebracion-yanqui-consumista/

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